domingo, 3 de mayo de 2020

Heraklion (Creta)

Heraclión es la capital de Creta y puerto de cruceros poco habitual para aquellas rutas que dedicadas a las islas griegas. No obstante en los últimos años ha tomado mayor protagonismo en sustitución de otros puertos no utilizados temporalmente como Estambul, Izmir o Kusadasi. El acceso al centro de la ciudad desde la línea de atraque de cruceros no está muy cerca pero es accesible tras una caminata de 15 o 20 minutos.

FORTALEZA DE KOULES

EXCURSIONES OFICIALES. La oferta común son las panorámicas de la ciudad, el palacio de Cnosos, el museo arqueologico o Agios Nikolaos.


ALTERNATIVAS. Sin duda dar una vuelta por tu cuenta por Heraclión. La zona donde atracan los crucerso está a un cuarto de hora, caminando a buen paso, del Puerto Viejo (siglo XVI), en donde se puede contemplar la imponente Fortaleza de Koules o Castillo al Mar, las espectaculares ruinas del Arsenal y parte de las impresionantes murallas venecianas que rodean la capital de la isla griega.
Justo al lado, en una rotonda adornada con una escultura de delfines, podemos internarnos en la calle Augusta, de unos 500 metros de longitud, la arteria principal y turística de Heraclión, una agradable y tranquila ciudad de unos 140.000 habitantes.
A medio camino de la vía nos encontramos con la iglesia bizantina de San Tito, uno de los monumentos más importantes de la localidad, remodelada en el siglo XVI por los venecianos. La sobria y armoniosa fachada de piedra, con sus lucidas vidrieras, nos preparan para admirar un interior de tres naves con trabajados asientos y un vistoso iconostasio con imágenes sagradas pintadas. Desde la plaza del mismo nombre y para acceder de nuevo a la calle Augusta, se puede transitar por un estrecho callejón en el que está ubicada la Fuente Sagredo, pegada al magnífico edificio de la Logia Veneciana (siglo XVII), que actualmente es la sede del Ayuntamiento.

FUENTE DE LOS LEONES

Un poco más arriba, en la plaza Venizelos, se encuentra la emblemática Fuente Morosini o de los Leones (siglo XVII), tal vez el punto neurálgico de Heraclión y lugar de encuentro de residentes y turistas. Es un enclave perfecto para reponer fuerzas comiendo o tomando algo, dada la cantidad de establecimientos de restauración que hay en la zona. Justo enfrente, podemos contemplar la Basílica de San Marcos (Siglo XIII), reconstruida en el siglo XVI y que en estos momentos es usada como Galería Municipal de Arte.
A continuación dejo de lado la avenida Dikeonisis, que es la ruta recomendada por la oficina de turismo, para meterme por la calle 1866, que va a desembocar en la Plaza Kornarou, lugar en donde se encuentra la curiosa Fuente Bembo (siglo XVI). A partir de ahí recorro la calle Averof para desembocar en la Plaza Eleftherias y seguir ya por el trayecto sugerido, pasando por el Museo Arqueológico y llegando luego a la avenida del puerto a pocos minutos del crucero.

Palacio de Cnosos y Museo Arqueológico. He de confesar que siempre he sido un admirador de la civilización minoica y un seguidor incondicional del ideario científico de sir Arthur Evans (Nash Mills, Inglaterra, 1851 - Boars Hill, 1941), el descubridor del colosal Palacio de Cnosos en 1900. Evans pensaba, a mi juicio acertadamente, que su misión era el presentar, de la forma más ilustrativa y observable, los restos arqueológicos al público en general. Así pues, entre los años 1901 y 1939, el investigador británico realiza una serie de consolidaciones, intervenciones y restituciones, que van desde la cubrición de los lugares más representativos de las ruinas, hasta su particular diseño y reconstrucción de ciertos sectores del Palacio. Para ello, y a pesar de las aceradas críticas de sus colegas de profesión, usa inteligentemente la piedra, el hormigón y el acero para, con notable acierto, salvar los vestigios encontrados y reconstruir visualmente algunas piezas emblemáticas de la antiquísima y legendaria mansión.
La verdad es que, gracias a sir Arthur Evans, la visita al Palacio de Cnosos, construido alrededor del año 2000 antes de Cristo, me resultó muy agradable e instructiva, comprendiendo perfectamente cómo era la arquitectura minoica. El megarón del rey con su espléndido salón del trono, el megarón de la reina con el famoso fresco de los delfines, el encantador teatro al aire libre, las tinajas gigantescas (pithois), las escaleras interiores y la reproducción de algunas pinturas murales, me causaron verdadera fascinación.  

SALÓN DEL TRONO

El Museo Arqueológico de Heraclión, segunda visita del recorrido, es muy importante dado que posee la mayor colección de arte minoico del mundo. Se trata de una cita imprescindible para todo visitante de la isla griega que sienta admiración por la cultura cretense. A mí me impresionaron especialmente las siguientes piezas: el colgante de las abejas, el disco de Festo, los ritones de toros, las diosas de las serpientes, el mural del salto del toro y los sarcófagos, especialmente el maravilloso de Hagia Triada.

COMPRAS. Yo aprovecharía, y de hecho aproveche, la calle 1866 para realizar compras ya que hay bastantes tiendas de todo tipo bien surtidas.

Manuel E. Darias (Team Crucering)


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